FRITZ HANSEN
La historia comienza en 1872, cuando el danés Fritz Hansen, maestro ebanista, hace realidad su visión: fundar su primer taller de ebanistería Fritz Hansen con el objetivo de fabricar muebles de calidad, con formas imperecederas, pero a la vez iconos de su tiempo.
Su concepto resultó ser todo un éxito. Con solo medio siglo de vida de la empresa, Fritz Hansen ya expuso varios proyectos piloto al público. Entre ellos, la empresa danesa realizó proyectos de interiorismo para edificios tan conocidos en Copenhague como la biblioteca de la Universidad, el Palacio de Christiansborg, el ayuntamiento o el edificio del Tribunal Supremo.
Una manufactura excelente y un diseño inconfundible fueron los elementos que ayudaron a que el fabricante danés Fritz Hansen entrara en el panorama internacional, lo que le permitió captar jóvenes talentos del diseño. Así pues, en 1934 Arne Jacobsen, pionero del curvado por vapor de la madera, ya colaboraba con Fritz Hansen. Pero su fama mundial no llegó hasta los años cincuenta, cuando él y Fritz Hansen crearon la silla de madera The Ant, en nuestro país conocida como “La Hormiga”. Este clásico del diseño dio origen a la Serie 7, una colección de sillas de la marca Fritz Hansen, con la que el fabricante danés consiguió uno de sus mayores éxitos de ventas. A partir de ese momento, el éxito de Fritz Hansen fue imparable y la obra completa de Arne Jacobsen, hasta hoy legendaria, se puede admirar en el edificio SAS/hotel Royal, en el centro de la ciudad de Copenhague. Jakobsen diseñó para Fritz Hansen todo el concepto arquitectónico del edificio a partir de un diseño muy orientado al modelo arquitectónico alemán del Bauhaus. Asimismo, se ocupó del diseño interior hasta el último detalle; su butaca o sillón The Egg (El Huevo) y el sillón The Swan (el Cisne) son a día de hoy obras de coleccionista.
Muchos otros grandes del diseño también colaboraron en el éxito de la marca Fritz Hansen, entre ellos Poul Kjærholm, que en los años cincuenta diseñó innumerables prototipos de sillas para Fritz Hansen, por ejemplo la silla PK22, la silla PK20 o la silla PK9; Piero Lissoni, que creó el sofá modular Alphabet; Kasper Salto y su silla Nap; o Jaime Hayón y su sofá Favn, por nombrar algunos ejemplos.
Fritz Hansen y sus diseñadores no tienen otro objetivo más que conseguir crear clásicos del diseño. Para ello, se inclinan por formas orgánicas y escultóricas que lleven al hombre a la inspiración. Incluso los nuevos diseños como Minuscule de Cecilie Manz o Favn de Jaime Hayón, con sus formas expresivas, en las que se reconoce la marca, y una modernidad perenne, tienen todo el potencial para llegar a ser verdaderos clásicos del diseño made by Fritz Hansen.